Barcelona, ciudad con un sinfín de edificios de diferente tipología arquitectónica, que ofrecen gran cantidad de oportunidades para muchas especies, más su ubicación, rodeada de espacios naturales de cierta entidad, como Collserola o el delta del Llobregat, cuenta con una notable diversidad avifaunística. La mayoría de especies que nidifican en edificios están protegidas legalmente.
Los halcones (Falco peregrinus) fueron reintroducidos en 1999 gracias a un proyecto impulsado por el Ayuntamiento de Barcelona y dirigido por Thalasia Estudis Ambientals S.L.. La primera pareja formada gracias al projecto de reintroducción se reprodujo en el año 2003 en una de las chimeneas de la térmica del Besós. Actualmente hay dos parejas reproductoras en el término de Barcelona. Una tercera, la que se reproducía en la torre Macosa sita en Diagonal Mar, fue molestada en los preparativos de la rehabilitación de dicha torre y sufrió también un intento de expolio, con lo qual ha dejado de reproducirse en ese emplazamiento.
Los cernícalos (Falco tinnunuculus) han encontrado en la ciudad un ambiente propicio, dada su notable capacidad de adaptación. En el acantilado marítimo de Montjuïc, hasta el año 2003, llegaron a contarse 20 parejas reproductoras, una de las colonias más importantes de Europa. Actualmente esta colonia ha disminuido a causa, probablemente, de la pérdida de lugares de caza ocasionada por el desvío del río Llobregat y la expansión del puerto y del aeropuerto. En el casco urbano puede que haya alrededor de 20 parejas, las cuales muestran una mejor capacidad de adaptación a la disponibilidad de recursos tróficos de la urbe.
Las grajillas (Corvus monedula) es una de las tres especies que mayor regresión han padecido en los últimos años en Catalunya. Barcelona es un bastión importante para la especie, la cual nidifica principalmente en edificios próximos al Zoo, a cuyos árboles acuden cada noche a dormir decenas de ejemplares que junto a las garzas reales ( Ardea cinerea) y otras ardeidas forman un sorpredente dormidero
Finalmente mencionar, cómo no, vencejos comunes (Apus apus) y reales (Apus melba), especie esta última que cuenta en Barcelona y conurbación con la población más importante de Catalunya. El vencejo real suele utilizar para ubicar su nido los pluviales que quedan al descubierto. Estas estructuras suelen ser rehabilitadas de forma que los nidos son eliminados. El Ayuntamiento de Barcelona, en colaboración con el departamento de Medio Ambiente y Vivienda de la Generalitat de Catalunya, está impulsando un programa de conservación de ésta y otras aves protegidas que crian en edificios, que entre otros objectivos pretende congeniar la rehabilitación con el respeto por los puntos de cria.
  
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