Las ciudades mediterráneas no suelen ofrecer muchas oportunidades a los mamíferos no comensales. Su urbanismo compacto y la falta de corredores biológicos que conecten con los espacios naturales exteriores hacen que escenas de zorros o tejones campeando por parques centrales, como sucede en Londres, sean prácticamente imposibles. No obstante, Barcelona cuenta con especies interesantes, como por ejemplo las ardillas (Sciurus vulgaris), que ocupan parques limítrofes con Collserola, o los erizos comunes (Erinaceus europaeus) del Zoo-Ciutadella, población aislada y desconectada de las más próximas del Maresme y Serralada Marina. Los jabalíes (Sus scrofa) hacen incursiones desde Collserola a los parques más próximos e incluso se dejan ver en las calles y plazas de barrios como Nou Barris o Horta. Es indispensable, pues, evitar darles de comer si no queremos convertirlos en animales semidomésticos, con los riesgos que eso supone. Las poblaciones de micromamíferos, como por ejemplo las musarañas (Crocidura russula), son escasas. La falta de refugios y de vegetación arbustiva y herbácea limitan mucho su presencia y más si cabe por la presencia de predadores como los gatos.
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| Porc senglar |
Musaranya, Montjuïc |
Eriçó fosc, parc del Laberint |
| Dibuix: Marina Miró |
Foto: Sergi Garcia |
Foto: Sergi Garcia |
Webs de interés
Projecte eriçons
Vertebrados ibéricos
Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos
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